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Mercedes 250 CE

 

 

  

La firma Daimler-Benz, más conocida como «Mercedes», de la cual y gracias a la activa colaboración que nos brinda, hemos publicado varios ensayos, permanece, al igual que otras grandes casas de solera, fiel a una tradición. Esta fidelidad no se manifiesta solamente en el hecho de conservar la clásica línea del radiador de sus coches o bien en la característica marca de la estrella de tres puntas, sino también en el programa de fabricación que, año tras año, incluye tradicionalmente un vehículo de gran lujo destinado a unos pocos privilegiados (actualmente el «Grosse» 600), un coche más bien deportivo (hace años el inolvidable y legendario 300-SL. ahora el 280-SL. mañana, tal vez, el famoso tri-rotores Wankel) y un coupé o cabriolet de lujo que une el máximo confort a cierto acento deportivo. Durante la generación caracterizada por el modelo 220, uno de los vehículos más acertados y que, a pesar de su elevado precio ha sido inmediatamente un «best-seller» fue el coupé 220-SE con su elegante carrocería de dos puertas, su perfecto acabado interior y también tradicionalmente, su controvertida estabilidad. Al sacar al mercado lo que ellos mismos han denominado la «nueva generación» de Mercedes, los directivos de Stuttgart han continuado respetando la tradición con la presentación de un nuevo coupé derivado del modelo 250. De este coupé existen dos versiones, una, denominada 250-C que utiliza para la alimentación, dos carburadores y cuyo motor desarrolla 130 CV (DIN), y otra, objeto de este ensayo denominada 250-CE que utiliza por vez primera un sistema de inyección electrónico desarrollado conjuntamente por Daimler Benz y por Bosch y que asegura al motor una potencia DIN de 150 CV al régimen relativamente modesto de 5.500 r.p.m.


 

LA TÉCNICA DEL MERCEDES 250-CE

 

Si el apartado relativo a bastidor, transmisión, frenos y suspensión el nuevo coupé sigue bastante fielmente la técnica utilizada con indudable éxito en los otros Mercedes de la serie 250, en lo que se refiere al motor y, particularmente a su sistema de alimentación, el 250-CE se aparta radicalmente de todo lo que se había hecho hasta la fecha. Aunque el bloque motor permanezca prácticamente idéntico a los otros de la misma serie, con sus 6 cilindros en línea y un cubicaje de 2496 c.c., su distribución asegurada por un solo árbol de levas en culata y su robusto cigüeñal que actúa sobre 7 soportes, es el nuevo sistema de alimentación que caracteriza este nuevo producto de la firma de Stuttgart. En lugar de utilizar el sistema de inyección mecánica que desde 1954 y en colaboración con la firma Bosch los Mercedes de la serie «SE» ostentan, el nuevo sistema se basa sobre un proceso de inyección mandado electrónicamente. Fundamentalmente las ventajas del sistema de inyección electrónica son las mismas que las del sistema mecánico, es decir, potencia más alta, como puede fácilmente comprobarse comparando la potencia del 250-C con la del modelo 250-CE, elevado par motor inclusive a los regímenes medianos y bajos, (21,5 mk DIN a 4.500 r.p.m. para el 250-CE contra 20,3 mk a 3.600 r.p.m. para el 250-C), así como un funcionamiento más elástico del motor y un reducido consumo de carburante. Mientras que en el sistema de inyección mecánica utilizado hasta la fecha la misión de la bomba es la de enviar el carburante bajo presión hacia el proyector, en el sistema electrónico esta función está asegurada por unas válvulas electro-magnéticas. Cuando éstas reciben un impulso eléctrico dejan libre paso al carburante. Cabe notar que, al igual que los inyectores del sistema mecánico, también en el sistema electrónico las válvulas de inyección actúan en el interior de los colectores de aspiración, directamente en frente de las válvulas de aspiración así que el chorro de carburante está parcialmente pulverizado sobre la misma válvula contribuyendo eficazmente a su refrigeración.

 

Las condiciones de inyección están mandadas por los tiempos de abertura o actuación de las válvulas de inyección electromagnéticas. A su vez estos tiempos de abertura del orden de 2 milisegundos con motor a régimen mínimo y de 9 milisegundos a todo gas, están determinados por la presión en el colector de aspiración, por el régimen del motor, la temperatura del agua de refrigeración, y hasta por la temperatura del aire aspirado. Todos estos parámetros están determinados mediante unos elementos «sensores» que transmiten sus respectivas «informaciones» con instantánea rapidez al aparato de mando electrónico de inyección verdadero cerebro electrónico en miniatura que comprende no menos de 270 componentes electrónicos, 30 transistores semi-conductores y 45 diodos, es decir, algo más que en un televisor. Precisamente como en un televisor u otro aparato electrónico, estos elementos van montados sobre un circuito impreso y cabe notar que en su elección se ha considerado atentamente no sólo su fiabilidad y resistencia a las vibraciones, sino también su completa independencia de la temperatura entre límites que abarcan desde 30º C bajo cero hasta más de 70º C En mi calidad de viejo electrónico diré en seguida que estos límites, y particularmente el límite superior, me dejan algo perplejo; sin embargo, cabe pensar que la indudable experiencia reunida de estos dos colosos, Mercedes y Bosch, tendría que constituir en materia una garantía más que suficiente.

 

Por lo que se refiere a las otras características técnicas del 250-CE diré rápidamente que el cliente puede elegir entre el excelente cambio automático Daimler-Benz, una caja de cambio de 4 relaciones o bien una de 5 marchas en la cual la quinta es un superdirecta. La suspensión sigue, como ya he apuntado, el clásico esquema al que Daimler Benz es particularmente fiel, es decir, suspensión anterior independiente mediante brazos triangulares, muelles elicoidales y amortiguadores telescópicos y suspensión mediante ejes basculantes situados diagonalmente que tendrían que asegurar una buena estabilidad geométrica de las ruedas inclusive en el caso de grandes flexiones de los resortes. Un doble circuito frenante, con servo-freno, alimenta los cuatro discos mientras que la dirección (que se puede conseguir, en opción, provista de servo-asistencia) es del tipo de circulación de bolas. El depósito de carburante tiene una capacidad de 65 litros de los cuales 9 son de reserva.

 

El 250-CE mide, de punta a punta, 468 centímetros y su altura es de un metro y 40 centímetros con un peso, en vacío, de poco más de 1.300 kilos.


 

ESTÉTICA, ACABADO

 

La línea de los nuevos coupé Mercedes es, sin duda alguna, acertada, sobria y señorial. Especialmente la parte superior del coche, desde la base de las ventanillas hasta la curva imperceptiblemente de «pagoda» del techo, está inspirada por la línea, también acertadísima, del 230-SL y sucesivas ediciones. La fuerte inclinación del parabrisas así como del cristal trasero contribuyen a proporcionar al coche un aspecto deportivo y dinámicamente interesante. Un perfil cromado corre todo a lo largo del coche, lateralmente, con el fin de hacerla aparecer más bajo y alargado. En realidad el 250-CE es solamente cuatro centímetros y medio más bajo que el 250 normal; posiblemente esta modesta reducción de altura ha sido decidida con la loable finalidad de no perjudicar la habitabilidad del vehículo. Los amplios cristales laterales, en dos piezas sin montantes y completamente escamoteables, contribuyen grandemente no solamente a la excelente visibilidad y luminosidad del interior, sino que acentúan el carácter del coche, proporcionándole aquel agradable aspecto entre el coupé y el cabriolet que tanto éxito tiene particularmente entre los clientes norteamericanos. El frente es posiblemente la parte más discutible del coche con sus faros alargados verticalmente, algo pasados de moda y su teutónicamente pesado parachoques. A su activo hay, sin duda alguna, que señalar el respeto de una tradición y de un estilo, característica ésta que distingue al verdadero producto de categoría. Pintura, cromados y detalles constructivos, son como siempre, superiores a cualquier crítica.

 

Antes de decir que el interior del 250-CE me ha decepcionado algo, cabe notar que, por vez primera, Mercedes ha lanzado al mercado un coupé, es decir, un coche destinado a una selecta clientela, a un precio relativamente muy modesto: 15.200 marcos en Alemania (aproximadamente 260.000 ptas) es decir, muchísimo menos que el anterior coupé 220-SE. Sin embargo, así como este último ostentaba un interior que era un auténtico alarde de lujo y perfección, hasta en los más mínimos detalles, el nuevo coupé se presenta, no digo pobre, pero relativamente modesto y casi casi «barato» en su aspecto interior. Naturalmente tiene que haber una relación entre el precio y los detalles que no sean útiles o necesarios. En este plan, sin embargo, tengo que formular otra crítica y está sobre un punto que, a mi criterio, no tiene perdón: la inexplicable ausencia en el tablier de un cuenta revoluciones, instrumento importantísimo en cualquier coche y prácticamente indispensable en un vehículo de esta categoría y que supone pueda ser conducido de forma deportiva. Si hablando ahora técnicamente, añadimos que la segunda del nuevo coupé es relativamente «corta» es evidente la posibilidad de pasar de régimen por poco entusiasmo que se ponga en conducir. No se comprende, por lo tanto, la ausencia de este indispensable instrumento que habría tenido que tener su plaza privilegiada en el tablier aun fuese a cuesta de eliminar el reloj electrónico. Este, sin embargo, está bajo la mismísima mirada del conductor en el centro del grupo de instrumentos. Hay que esperar que en un próximo futuro (y, quien sabe, a lo mejor cuando este ensayo se publique ya sea un hecho) la firma Daimler Benz subsane este detalle.

 

Para confirmar mi relativa decepción por lo que al acabado del interior se refiere, diré también que el cliente que quiere un tapizado de legítimo cuero tiene que encargarlo expresamente. Sin embargo, los asientos están realizados con la tradicional perfección mecánica; mi ensayo ha sido demasiado corto para poder apreciar si su confort ha mejorado o bien si, también tradicionalmente, pecan por su excesiva dureza. El tablier, siempre con la salvedad de la ausencia del cuenta revoluciones, es sobrio y elegante con su parte superior forrada en negro mate, para evitar molestos reflejos, y la parte de velocidad, con indicador kilométrico total y parcial, es de grandes dimensiones y está acompañado simétricamente por otro análogo instrumento múltiple que lleva los indicadores de presión de aceite, temperatura del agua y nivel de gasolina. El sistema de calefacción y ventilación es completo y actúa con la acostumbrada energía. El asiento posterior puede, al límite, ser utilizado por tres personas aunque sea más lógico y aconsejable llevar detrás no más de dos personas. De todas formas, su confort está limitado por el escaso espacio que queda para las rodillas, especialmente cuando el conductor, si es de alta estatura, tenga que hacer recular completamente su asiento. Todo esto no es motivo de crítica ya que un coupé es tradicionalmente un vehículo para dos personas, un perro y mucho equipaje.


 

FUNCIONAMIENTO

 

La posición del conductor, al volante del 250-CE es cómoda y racional, con amplias posibilidades de regulación del asiento cuyo respaldo puede ajustarse con precisión. Los asientos delanteros mantienen bastante firmemente al conductor y pasajero durante los virajes tomados con cierta alegría, sin embargo, este detalle podría ser ulteriormnte perfeccionado. La visibilidad, en general, y particularmente hacia adelante, es muy buena y los diferentes mandos situados siguiendo aquellos conceptos «ergonómicos» que, por lo menos teóricamente, están muy de moda hoy en día. El freno de mano, según un sistema muy popular en América, está en realidad mandado con el pie izquierdo mediante un pequeño pedal. Su acción es muy potente y el coche puede ser aparcado, cara arriba o cara abajo, hasta en las pendientes más pronunciadas.

 

El coche objeto de este ensayo estaba equipado con la caja de cambio de cinco relaciones que puede ser montada en origen bajo pedido especial. La palanca del cambio, del tipo a «cloche» está bien situada y es corta y robusta. Desgraciadamente ya desde hace muchos años Daimler Benz habría tenido que decidirse a diseñar una caja de cambio completamente nueva y es incomprensible, como una firma de tal importancia y que además reside en la misma ciudad donde radica lo que se puede considerar probablemente el mejor cambio del mundo, siga insistiendo con un sistema tan poco a la altura de la clase de vehículos producidos. Queda bien patente que el funcionamiento de esta caja de cambio no se presta a excesivos reproches por cuanto, huelga decirlo, las marchas entran regularmente y el funcionamiento de los sincronizadores, incluso por lo que se refiere a la primera, es bueno. Sin embargo, lo que deja mucho que desear es la precisión y suavidad de funcionamiento, el recorrido para pasar de una marcha a otra y, en definitiva, el «tacto», característica ésta muy difícil de definir y que sin embargo, es la que puede determinar el verdadero placer de conducir o, al contrario, transformarlo en poco menos que un aburrimiento. Hasta que Mercedes no se decida a cambiar su vetusto sistema aconsejo vivamente a los posibles clientes de elegir para el 250-CE, la excelente caja de cambios automática, con mando a «cloche» que, como he tenido ocasión de decir en otras ocasiones, puede utilizarse como un cambio normal y cuyo funcionamiento es, sin duda alguna, más rápido que la caja manual. Las velocidades máximas en las 4 primeras relaciones son respectivamente de 47, 78, 132 Y 190 kms/h.

 

Tal como he apuntado la primera y la segunda son muy cortas y si no se presta mucha atención es fácil, con la complicidad del generoso motor, pasar de vueltas. La quinta marcha, en los coches que están equipados con esta caja de cambio, está destinada fundamentalmente al empleo en autopistas y cumple su cometido de superdirecta permitiendo viajar a elevados promedios manteniendo un régimen del motor muy razonable.

La dirección es muy buena, ligera y precisa con el justo grado de asistencia; me ha parecido mejor que en otros modelos ensayados, posiblemente porque, en general, el equilibrio dinámico del coupé y su distribución de los pesos es más acertada. Bien elegida su relación, con no más de tres vueltas del volante desde un extremo al otro. El radio de giro mínimo es de 5,5 metros lo que confiere al coche apreciables características en la circulación ciudadana y en las maniobras de aparcamiento.

 

Francamente excelentes los frenos, potentes y progresivos, de acción segura también sobre firme mojado con la ayuda, naturalmente, de los neumáticos Fulda y de una supensión que también puede definirse de muy buena; tiene el justo grado de firmeza y, al mismo tiempo, asegura un confort más que apreciable.

 

El motor, naturalmente, con su nuevo sistema de inyección era el punto que más interesaba en este nuevo modelo. En honor a la verdad su funcionamiento me ha parecido no tan perfecto como en el sistema mecánico tradicional especialmente por lo que la elasticidad y progresividad se refiere. La potencia a bajo régimen parece, por lo menos en el coche que ha sido utilizado para el ensayo, modesta y hay que rebasar decididamente las 4.000 r.p.m, para tener la impresión de que el motor gira redondo y responde rápidamente al pedal del gas. En general (y quiero insistir sobre el hecho que posiblemente ésta era una característica peculiar del coche utilizado) el motor parece carecer de aquel funcionamiento parecido al de una turbina al que los seis cilindros de inyección Mercedes nos habían acostumbrado; le falta ya sea la suavidad, ya sea el nervio de aquéllos. Sin reproche, sin embargo, el arranque en frío y el funcionamiento inicial incluso a bajas temperaturas. Un particular interesante y mecánicamente refinado está constituido por un radiador suplementario para la refrigeración del aceite del motor. La aceleración es buena y poco más de 10 segundos son suficientes para pasar de 0 a 100 kms/h. A esta velocidad el gasto de gasolina es alrededor de 11 litros por 100 kms; en general, puede decirse que el consumo varía según la velocidad y la forma de conducir, entre 10 y 16 litros por 100 kms. En condiciones de empleo normal, el gasto de aceite es despreciable.

 

Como ya he dicho el 250-CE permite alcanzar, teniendo delante una buena recta, una velocidad máxima de 190 kms/h. En estas condiciones la estabilidad sigue siendo buena y la influencia del viento lateral aunque sensible, puede fácilmente corregirse. Sobre carretera tortuosa la estabilidad y el comportamiento es típico del Mercedes y de su conocido puente trasero. A pesar de los lentos y metódicos perfeccionamientos de detalle éste es otro punto, en unión a la caja de cambio, donde a mi criterio, la firma de Stuttgart podría con ventaja abrir las puertas a nuevas ideas y a realizaciones más modernas.

 

Si tuviese que resumir mis impresiones diría que el Mercedes 250-CE es un coche muy elegante, estéticamente muy bien diseñado, con la tradicional calidad de la casa a un precio muy interesante. También muy interesante la introducción en serie de sistemas electrónicos en el sector de la alimentación; la electrónica, al fin y al cabo, es la técnica que le ha permitido al hombre pisar la Luna. Sobre tierra firme, sin embargo, puede que los honestos sistemas mecánicos aun tengan algo que decir y motivos suficientes para seguir viviendo.


· Fuente: Adriano Pascucci (FORMULA nº 33/34, Julio/Agosto 1969)

 

 
 
 

 

 

Comentarios de los lectores: 16
 

 

1. Manuel Parra

Hola tengo un 250 ce automatico injeccion electronia. Necesito parabriza delantero
Saludos cordiales
M.Parra

 

2. dodge

Creo que los Mercedes eran y siguen siendo coches que duran una eternidad. En casa tenemos algún mercedes, dos de ellos clásicos, uno del 77, 350 SE y otro del 80 un 280 SLC. El que uso yo a diario es un C 220 CDI Sportcoupe del 2001 con 268.000 Kms y va como el primer día, aparte mantiene su interior como si no pasara el tiempo por él, salpicadero y asientos, de cuero, siguen como nuevos, eso sí, siguiendo su mantenimiento según te indica el cuadro de mandos. El 250 CE me parece un coche estupendo y con una línea muy personal e intemporal, como todos los Mercedes. Saludos

 

3. jose antonio

hola ¿sabe alguien de un mercedes w114 coupe que lo vendan como donante?tengo uno y me hacen falta piezas para estaurarlo.gracias.

 

4. jose antonio

hola,he adquirido un w114 coupe y resulta que sus anteriores dueños se han dedicado en vez de mirar por la autenticidad del diseño ,se han dedicado a ponele piezas de otros mercedes mas modernos,en este caso o que me interesa es encontrar sus asientos que los lleva de un coupe mas moderno ¿sabrias decirme donde puedo encontrar los originales? los estoy buscando por todos los desguaces y ya no tienen de este vehiculo nada.gracias

 

5. hicham badaoui

hola tengo un mercedes 250 td esta muy bien de motor y de chapa es automatico y le falla la marcha atras no tiene presion para tirar me pidieron muchodenero para areglar lo 2000 euros no puedo areglar lo si hay algun que le passo lo mismo y me puede aconsejar por que creo que es facil y la gente abusa de de la gente que no entiende gracias

 

6. Laura Idiarte

Hola, me gustaría encontrar datos técnicos del 250 CE W114, si alguien puede enviarlos, os agradezco. Saludos desde Argentina

 

7. jairo mora

por favor soy venezolano y tengo un 250 y me facina el carro pero no concigo un manual de mantenimiento o mecanica donde aparesca imagenes de su piezas te agradesco si me peden alludar

 

8. DAVID

BUENAS A TODOS Y A TODAS,....TENGO UN 250 TD CARROCERRIA W124 ,VA A CUMPLIR LOS 25 AÑOS TIENE EN EL MARCADOR UNOS 625.000 KILOMETROS Y ME SORPRENDE DIA A DIA EL FUNCIONAMIENTO, NUNCA HE TENIDO NINGUN PROBLEMA MECANICANICO, HAY QUE FELICITAR A LOS ALEMANES,JA JA JA..

 

9. Daniel

Yo tengo un 250C del 71 con el motor M114 (2.5 carburado). Me considero un fanático empedernido de mercedes sin distición e modelos ni años. Puedo dar fe de lo que imagina xarly, y aunq algunos quieran asesinarme, yo he trabajado bastante en la "performance" de ésta máquina y de verdad tiene un trmendo potencial, eso si, a costa de la originalidad. Con apenas 2.5 litros puedo dejar atrás fácilmente a vehiculos de hasta 4.1 (en mi país son muy comunes los chevrolet de los 70s con los motores L6 250).
No me pidan fotos porq no lo reconocerían.

 

10. Chono

Yo he tenido uno y lo vendi a mi hermano, que aun lo tiene,El gusto por el diseño lo marcan los años, la cantidad de coches que se ven por las calles, dan una opinion de lo duros al uso y su estado del placer de poserlos.Pero hay que tener en cuenta la cantidad de ellos que emigraron a terceros paises donde siguen estando enforma (Magreb, paises del este Europeo).
Su linea es continuista de epoca y marca como coupe popular y su calidad de una epoca mucho mas cercana, (cambio de 5 velocidades, techo electrico, cierre centralizado neumatico incluido tapa deposito combustible y respaldo asientos, elevalunas electrico, direccion asistida e inyeccion electronica)...Que mas decir.
Un grandisimo coche con unas prestaciones de primera que solo lo saben los que han disfrutado a sus mandos
Saludo.

 

 

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Comentarios desde pieldetoro

 

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