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Los bricos de los foreros


   
 

Paco Godia, ¿existe la patente de corso?

Por CUATRORUEDAS

   
 

 

Se ha dicho — pese a que es totalmente falso — que tenemos, en España, una nueva plusmarca automovilística. A raíz de ello, la Prensa, la Radio, la Televisión y las revistas especializadas han dado a luz un héroe cuyo nombre es bien conocido desde hace bastantes años. El héroe, el flamante "recordman" es Paco Godia o, si se prefiere, don Francisco Godia.

 

El señor Godia ha cometido la inconsecuente temeridad, perdón, la "formidable hazaña" de recorrer 610 kilómetros del trayecto Barcelona-Madrid en 4 horas, 58 segundos y 5 décimas, a un promedio superior a los 124 kilómetros por hora. Detalles complementarios: Salida a las 3 horas del 19 de julio de 1964, kilómetro 616 de la carretera catalana, con meta en el kilómetro 6. Porsche "904" G.T.S., sin copiloto, en circuito abierto. Velocidad máxima, 230-235 kilómetros por hora, según sus declaraciones. Control de partida, el cronometrador oficial del Real Automóvil Club de Cataluña. Control de llegada, el cronometrador adjunto del Real Automóvil Club de España. Controles intermedios, ninguno. Medidas de seguridad, ninguna.

 

Para darnos cabal idea de tan excepcional irresponsabilidad, perdón nuevamente, de tan "brillante proeza", proporcionamos a continuación, a nuestros lectores, algunos interesantes datos ilustrativos y nos complace, al propio tiempo, reproducir una que otra de la infinidad de declaraciones vertidas por don Francisco Godia Sales a los órganos informativos españoles, cuando el mismo acababa de establecer la nueva marca. (Más abajo, en estas columnas, el lector comprobará que esta "marca" ni es marca ni es nada.)

 

 

 

Exceso de velocidad y muerte en la carretera

 

"El 28,25 por ciento de los accidentes de tráfico en 1963, ocurridos en España, fueron ocasionados por exceso de velocidad."

(Boletín de Estadística de la Jefatura Provincial de Tráfico, al catalogar los accidentes de 1963 de acuerdo con las infracciones del Código de Circulación.)

 

Nuestra modesta opinión al respecto — compartida seguramente por algunos millones de españoles — es que 230-235 Krn./h.. de velocidad, en carretera abierta, no concuerda en absoluto con la intensa labor desplegada por la Jefatura Central de Tráfico encaminada a reducir los casos de muerte en nuestras carreteras.

 

El nuevo Código, amplia garantía pública

 

"La nueva Ley de Circulación de Vehículos será una amplia garantía social y pública."

(Comentarios en la prensa y radio nacionales, julio de 1964, con motivo de los informes facilitados por la Jefatura Central de Tráfico.)

 

Huelgan comentarios. Si se pretende seguridad pública, debemos empezar... por el principio. Y el comienzo lógico es impedir, a rajatabla, sin distinciones, toda irresponsabilidad — deportiva o no deportiva — pequeña o mayúscula. En el caso que nos ocupa, la falta de responsabilidad la encasillamos en mayúscula.

 

 

 

Día internacional sin accidentes

 

"La Jefutura Central de Tráfico combate con éxito a fin de que el número de accidentes en la carretera decrezca paulatina y constantemente."

(Órganos informativos nacionales, con motivo del "Día internacional sin accidentes".)

 

Habida cuenta que el lema mundial, en esta difícil lucha, debiera ser "Los 365 días del año — y los 366 los años bisiestos —, día sin accidentes", el Porsche de Godia hubiera debido permanecer en Barcelona, durante la madrugada del 19 de julio. Si las autoridades competentes tenían conocimiento de la prueba, debieron impedirla.

 

2.230 muertos en un año

 

"2.210 muertos y 50.150 heridos en calles y carreteras españolas, durante 1963."

(Boletín de la Jefatura Provincial de Tráfico.)

 

Dejemos que el señor Godia y todos los corredores españoles, expertos o inexpertos, se lancen a batir records por su cuenta y riesgo, y muy pronto habremos batido — ampliamente — todos los records mundiales de accidentes.

 

 

6 Horas de Barcelona 1968

 

"Dos helicópteros para la Policía de Tráfico"

 

(Prensa y Radio barcelonesas, 20 al 25 de julio de 1964.)

 

La modernización del sistema de vigilancia de carreteras, en todo el mundo, mejora notablemente la eficiencia de la Policía de Tráfico. Es muy buena noticia la que nos llega: dos helicópteros adscritos a la Jefatura Provincial de Tráfico de Barcelona. Sin embargo, es muy mala noticia el que dicha Jefatura — por falta de información — no pudiera impedir la salida de Godia.

 

La categoría se demuestra en las competiciones "de verdad"

 

"La salida de Godia fue espectacular, pero el suizo Vogele se situó muy bien, y rápidamente le disputó la posición, ganándosela.

... Godia, en su Porsche "904", se coloca a la zaga del suizo, esperando algún momento de zozobra de éste.

... esta oportunidad no llega y el catalán se retira a la vuelta 13, con la máquina — según se nos dijo — disminuida."

(Revista "Velocidad" de Madrid, 20 de julio de 1964.)

 

Así nos enteramos que si bien Godia no pudo con Vogele en el Premio XXV Años de Paz, sí pudo—con el mismo Porsche — batir todos los records establecidos — 20 y más años que nadie lo intentaba : —en el recorrido Barcelona-Madrid.

 

No dudamos que la máquina que conducía Godia en el circuito de la Casa de Campo, fue la causa de que el suizo Vogele le diera "sopas con onda". Sin embargo, la pericia ha de demostrarse en esas multitudinarias competiciones, con 60.000 espectadores. Ante eso, no damos valor ni mérito alguno a una prueba, sin competidor, difícil o no, pero que a fin de cuentas lo único que se expone es la vida del corredor y, lo que es más grave, las vidas de quienes transitaban por la carretera Madrid-Barcelona en la madrugada de referencia.

 

 

 

 

"Es suicida realizar esta gesta"

(Palabras del propio Paco Godia, al "Diario de Barcelona", refiriéndose a la prueba que, años más tardes, ha realizado)

 

 

Malas carreteras, causa de accidentes

 

“El Plan de Desarrollo e Inversiones, en sus conclusiones, afirma que el 60 por ciento de la red de carreteras del Estado no cumplen las condiciones mínimas de servicio."

(Texto de las declaraciones emitidas por el Ministerio competente.)

 

Es de suponer que nadie creerá que la carretera Barcelona-Madrid está en perfectísimas condiciones de tránsito, para lanzarse — circuito abierto o cerrado, ¡qué más da! — a 235 Km./h., a una media de 125. Vamos, eso ni lo cree el señor Godia, ni lo creemos nosotros, ni siquiera las autoridades de tránsito.

 

"Es suicida realizar esta gesta", dijo el propio Paco Godia

 

"Esto nos recuerda una conversación sostenida, años atrás, con el sin par Paco Godia, en el "hall" de una entidad bancaria. Aireaba la conducta de quienes se jactaban de haber ido de Barcelona a Madrid en menos de ocho horas.

"— Es suicida — nos decía Paco Godia — realizar esta gesta."

("Diario de Barcelona", 22 de julio de 1964.)

 

Observamos, por estas palabras de Paco Godia, emitidas en un ayer no muy lejano, que los años no van siempre en relación directa con el buen juicio y la prudencia. A fin de cuentas, en gran número de casos, del que no es excepción don Francisco Godia, el afán de espectacularidad y el autobombo oscurecen la mente en forma pasmosa, anulando los sabios criterios que se vinieron sustentando.

 

De esta manera, años ha, Godia, con prudencia y sin Porsche, nos hablaba de gestas suicidas cuando se refería a ir de Barcelona a Madrid en menos de ocho horas. Hoy, con temeridad suicida y homicida, pero con Porsche, el mismo Godia cubre el trayecto en menos de cinco horas y... tal vez ose batir su propio record.

 

Acaso estemos nosotros en un error al juzgar tan severamente al señor Godia. Tal vez él, desde hace años, soñaba con ello; pero, para cubrir las apariencias... ¿Quién dijo que las uvas inalcanzables estaban verdes?

 

 

 

 

Una prueba suicida y homicida en circuito abierto sin vigilancia y sin control a 235 km/h

 

 

El señor Godia, los bañistas y la filosofía hegeliana

 

"— ¿No temes que alguien pueda opinar que tu viaje a Madrid en menos de cinco horas ha sido una imprudencia?

"—No sé. Las opiniones son subjetivas si no se conoce concienzudamente la cuestión a discutir. Yo creo que son verdaderamente imprudentes los bañistas que pierden pie en el mar sin saber nadar perfectamente.'"

("Diario de Barcelona", 22 de julio de 1964, entrevista de M. T. a Paco Godia.)

 

Pero, ¡qué bien, don Francisco, qué bien! Habla con una clarividencia que nos mueve al pasmo. Los bañistas que no saben nadar y pierden pie... se ahogan. Y, desde luego, asombra observar cómo la mayoría de los que juegan con fuego, se queman. Finalmente, no podemos pasar por alto a quienes se tiran de cabeza por la ventana y se abren el "coco". Porque, a fin de cuentas, todos están bajo el denominador común de la imprudencia: el bañista inexperto, el pirómano juguetón, el suicida saltarín — acaso también Manuel Benítez, alias "El Cordobés" —y... todos los que exponen su propia vida y la de los demás. ¿No es cierto, señor Godia?

 

En cuanto a la subjetividad de las opiniones, es afirmación que no creemos esté en desacuerdo con la filosofía sustentada por Jorge Guillermo Federico Hegel. Sin embargo, en el caso Godia, concurre una especial circunstancia. Don Francisco Godia es libre de sustentar una opinión — totalmente subjetiva — y nada hay que enmendarle. Pero si esta opinión atenta contra su propia integridad física o entraña grave riesgo para el prójimo, para la vida de los demás, las opiniones deben quedar en meras opiniones; nunca deben ser llevadas a la realidad.

 

Desgraciadamente, la muy subjetiva opinión de Paco Godia, en la madrugada del 19 de julio de 1964, entrañó un gravísimo peligro para él. Al propio tiempo, su temeridad suicida venía acompañada de un riesgo homicida para todos cuantos, en aquellas horas, circulaban de Madrid a Barcelona.

 

 

 

 

Las responsabilidades involucran al Real Automóvil Club de España

 

 

Quien lo desee, realice deportivamente auténticas hazañas al volante y cumpla siempre con la sensatez y con las normas y reglamentaciones automovilísticas. Pero, como constante, en autódromos y en circuitos cerrados donde no pueda llevarse por delante a dos peatones, donde no pueda provocar una catástrofe mortal o donde no vaya a incrustar su rápido Porsche en la caja de un camión remolque.

 

Nada pasó en esta oportunidad, según creemos. Pero, sin la menor duda, su Porsche, a toda velocidad, saliendo de una curva, menudo susto morrocotudo le pegaría al tranquilo señor Pérez que, en su "600", a paso lento y seguro, se dirigía a Barcelona.

 

Circuito sin vigilancia

 

"— ¿Las carreteras estaban vigiladas?

"—No. Simplemente en Barcelona y en Madrid, los cronometradores ofi ciales del Real Automóvil Club de Cataluña y del de España, atendieron con la gentileza en ellos proverbial, mi demanda de controlar el ensayo. Por lo demás, la carretera estaba en condiciones de tráfico normal, aunque, por las horas matinales, escaso.

"— ¿Y el cruce de poblaciones?

"— Pues con las limitaciones lógicas y la lentitud obligada por las normas de tráfico."

("El Mundo Deportivo", 22 de julio de 1964, entrevista de Francisco de S. Gibert a Paco Godia.)

 

En una palabra, un atento caballero con hermoso cronógrafo suizo en mano le despidió en Barcelona. Y otro caballero, también atento pero con más sueño, le recibió en Madrid portando un no menos hermoso cronógrafo.

 

¡Adelante, que ancha es Castilla!, disco verde en la carretera y gas a fondo. Ni policías cubriendo el recorrido, ni un escuadrón de motoristas en los cruces y poblaciones de la carrera... ¿Existe patente de corso?

 

A la buena de Dios, con la divina Providencia como copiloto, el señor Godia se presentó en Madrid. Dice él que respetó las normas de tráfico fielmente. ¿Todas? No sabemos cuál será la opinión al respecto de la Jefatura Central de Tráfico, pero, ¡qué bueno si un buen tacógrafo, estratégicamente instalado en su pequeño bólido, confirmara las palabras del señor Godia ante la autoridad en materia de circulación!

 

 

 

 

Bajo la capa del deporte, exhibición vanidosa que carece de validez oficial

 

 

En cuanto a que la carretera estaba sin vigilancia, nos quedan serias dudas. Debemos tomar la afirmación del señor Godia con ciertas reservas. Porque algún que otro viaje hemos realizado, de noche, por la carretera de Madrid, y siempre, indefectiblemente, a la vista quedaban, en un tramo u otro, las siluetas custodias de la Policía de Tráfico. Decir que estaba sin vigilancia se presta a pensar que no había un solo motorista de servicio.

 

Respeto a las normas de tráfico

"— Seguí siempre las normas de velocidad señaladas por la Policía de Tráfico."

("Solidaridad Nacional", 23 de julio de 1964, entrevista de P. Flores Valero a Paco Godia.)

 

¿Es posible seguir estrictamente, en circuito abierto, las normas de velocidad? Es posible — sólo posible — que el "gran" corredor Godia lo hiciera. No obstante, ¿es posible poner atención — ¡sin copiloto! — a todas las señalizaciones, de Barcelona a Madrid, yendo en bastantes tramos, según dice, a unos 235 kilómetros por hora?

 

De poco sirve ver una señal a 100 metros, si un automóvil va lanzado a 235 Km. Entonces, imposible respetarla.

 

Las pruebas automovilísticas y el Código de Circulación

 

Código de Circulación, Anexo n.° 2: Carreras, Concursos, Certámenes, etc., de Automóviles.

Artículo 1.° — (Resumen.) " Toda Entidad o persona que proyecte organizar una carrera, concurso, prueba, caravana, etc., de automóviles, de carácter deportivo o de cualquiera otra índole, solicitará permiso a la autoridad competente."

Artículo 2.° — (Resumen.) "Las peticiones a que se refiere el artículo anterior se tramitarán, con una antelación no inferior a cuarenta y cinco días, a través del Automóvil Club de España."

Artículo 3.° — (Literal.) "Queda prohibida la celebración de toda clase decertámenes de los comprendidos en el presente capítulo que no haya sido autorizado, previo el cumplimiento de las disposiciones que preceden, quedando encomendada a la Autoridad gubernativa la suspensión de los que intentaran celebrarse ilegalmente."

 

La Jefatura Provincial de Tráfico de Barcelona nos informó, a requerimiento nuestro, que la primera noticia que tuvieron acerca de la temeridad del señor Godia, en su rápido "paseo" Barcelona-Madrid, fue a través de los órganos informativos. De haber poseído noticias con antelación, la prueba no se habría realizado.

 

Sin permiso para la prueba, sin puestos de vigilancia, sin comunicación previa a la Jefatura de Tráfico, sin servicios de urgencia, sin controles a lo largo del recorrido, sin copiloto, sin sirenas preventivas de estruendo poderoso, en circuito abierto, Francisco Godia ha demostrado... ¿qué habrá querido demostrar?

 

Prueba sin valor deportivo

 

Deportivamente, la prueba carece de valor oficial. A pesar de que un acta oficial del cronometrador adjunto del Real Automóvil Club de España parece conceder el espaldarazo.

 

No olvidemos que toda prueba, en el deporte automovilístico, debe ceñirse estrictamente al Código Internacional de la F.I.A. que reglamenta una serie de pormenores — medidas de seguridad, controles, inspección de motor, etcétera — que el señor Godia se ha saltado a la torera.

 

No existe, en consecuencia, ni prueba deportiva, ni plusmarca, ni nuevo record.

 

 

El Real Automóvil Club de España y su responsabilidad

 

Bajo el título Acta del Record, "Marca" de Madrid, en su edición correspondiente al 27 de julio de 1964, publica a dos columnas lo siguiente:

 

"Publicamos el acta oficial del récord logrado por Godia, en el que se establece el nuevo récord del recorrido Barcelona-Madrid, en que dice así: Rafael Valcárcel Mazeres, cronometrador adjunto del Real Automóvil Club de España, hace constar: Que el 18 de julio de 1964, a las veintidós horas, celebró una conferencia telefónica con don Camilo Antonietti, cronometrador del Real Automóvil Club de Cataluña, quien manifestó que a las tres horas del día 19 salía de Barcelona con dirección a Madrid don Francisco Godia Sales. A las 3,35 recibió otra llamada del señor Antonietti, desde Barcelona, quien manifestó que a las tres horas había salido de aquella población el señor Godia, y efectuamos la sincronización de nuestros cronómetros. A las 8,30 del citado día 19 de julio, en otra conferencia con el señor Antonietti, se confrontaron nuestros relojes, resultando que el mío había adelantado seis segundos con cinco décimas. Por tanto, la corrección del reloj para compensar el adelanto es la siguiente: Hora de sincronización, 3 horas 36 minutos. Hora de confrontación, 8 horas 21 minutos.

 

Tiempo de marcha de reloj, 4 horas 45 minutos. Tiempo a reducir por adelanto reloj, 5,9 segundos. Tiempo real invertido, 4 horas, 54 minutos, 58 segundos, 5 décimas. Promedio, 123.874 kilómetros por hora.

 

Para que conste donde proceda, firmo el presente a 19 de julio de 1964."

 

Por la pomposidad de titulares de la edición de "Marca", que aparte de lo reproducido en estas columnas, dedica casi una página a Godia, y cuya importancia no llegamos a comprender, existe una cronometración oficial y se mencionan los nombres del Real Automóvil Club de España y del Real Automóvil Club de Cataluña.

 

Ello, por sí, involucra a los mencionados organismos en este récord — que no es récord — deportivo — que no es deportivo —, dándole una falsa oficialidad y, al propio tiempo, entrando en responsabilidades.

 

Si el señor don Francisco Godia Sales requirió en Madrid los servicios oficiales del cronometrador adjunto del Real Automóvil Club de España y del cronometrador titular del Real Automóvil Club de Cataluña, eso supone que ambos organismos tuvieron conocimiento de la prueba.

 

Si el R. A. C. de España quiso dar validez a la prueba, forzosamente habría tenido que solicitar permiso a la Jefatura Central de Tráfico. Ésta, a su vez, lo habría comunicado a las Jefaturas Provinciales de Tráfico afectadas por la prueba, con el fin de tomar las precauciones pertinentes.

 

Desgraciadamente, como dijimos antes, ni la Jefatura Provincial de Tráfico de Barcelona tenía conocimiento de la prueba que ocupa nuestra atención, ni ninguna medida de seguridad fue tomada. Por tanto, el R. A. C. de España no solicitó permiso.

 

En lo que se refiere al R. A. C. de Cataluña, nada sabían de permisos tramitados en Madrid, ni Godia los solicitó en Barcelona.

 

Ahora bien, enterados los dirigentes del R. A. C. de España que los cronometradores intervendrían, ¿qué actitud adoptaron? Sencillamente, siguieron la política del avestruz: esconder la cabeza para... no ver nada.

 

Cuando la sangre puede correr sobre el asfalto, es totalmente inadmisible la política de ver, oír y callar. Aun en el caso de que se tratara de consentir, tácitamente, un capricho de un distinguido socio, brillante corredor y excelente amigo.

 

En este caso... nadie eluda responsabilidades. Aunque resultara culpable y con exclusiva responsabilidad el señor Rafael Valcárcel, cronometrador adjunto del Real Automóvil Club de España, o el propio presidente.

 

CUATRORUEDAS da su rotundo ¡NO!

 

Vuelta a Cataluña 1955

 

Todos hemos visto cómo un hombre, por su cuenta y riesgo, pone en peligro su vida y la de los demás, por un simple capricho.

 

Mañana, o el próximo mes, o dentro de dos años, al señor Godia o a cualquier hijo de vecino se le ocurrirá comprar un "Pájaro Azul" y, tras conseguir la matriculación de su bólido, establecerá— sin encomendarse a Dios o al diablo — un nuevo récord Barcelona- Madrid. Lo logrará en cuatro horas o en tres; todo es posible. De ello "quizá darán fe" los cronometradores del Real Automóvil Club.

 

Tal vez, en el intento, queden en la carretera unos hierros humeantes y retorcidos. El dramático balance arrojará, probablemente, varios muertos. En esos momentos, los informadores de Prensa, Radio, Televisión y revistas especializadas del motor — que tanto bombo y platillo han dado en esta ocasión a don Francisco Godia — se rasgarán las vestiduras y se verán obligados a enlutar sus páginas.

 

Cuatroruedas , consciente de su responsabilidad, y creyendo tener el apoyo unánime de todos sus lectores que se consideren automovilistas pacíficos y cumplidores de las Leyes y normas de tránsito, condena la actitud del señor Godia, del Real Automóvil Club de España y del de Cataluña, así como la de cuantos hayan hecho posible esto a lo que llaman "prueba automovilística".

 

Concluimos afirmando que: deporte, Sí. Imprudencias temerarias, NO.

 

 

   
 

Al señor Godia:

 

MORIR INUTILMENTE

 

Remitimos al Sr. Godia al número 2 de CUATRORUEDAS. Para él entresacamos algunos párrafos del editorial que firmaba una de las personalidades mundiales más prestigiosas en materia de prensa especializada en automovilismo.

 

"... Y es con horror y con desprecio (nos permitimos estas expresiones sin piedad) que se asiste a la ligereza y a la inconsciencia con que tantos jóvenes arriesgan su vida y hacen peligrar la de los semejantes cuando se sientan al volante de un automóvil. Estos inconscientes se creen héroes cuando conducen alocadamente, sin darse cuenta de que no son otra cosa que necios e imprudentes peligrosos. Van lanzados a velocidad de vértigo hacia la muerte, sin saberlo; en sus manifestaciones de desafuero y de inconsciencia, no les acompaña el verdadero coraje, y no piensan que pueden morir en sus exhibiciones al volante. Tampoco saben que son peligrosos para los demás, o, lo que es peor, ni siquiera se preocupan de ello, con tal de sentirse ebrios de velocidad en una carrera, sin otro objeto que el de apagar sus instintos de superioridad. Y es justamente esa estúpida inconsciencia del riesgo a que se exponen y exponen a los demás, y esa obtusa certeza de sentirse lejos de todo peligro, lo que convierte en necia la euforia que les hace «campeones» de una juventud incivilizada."

 

 

G.P. de Alemania 1957

 

¿QUIEN HABLO DE DERECHOS ARANCELARIOS?

 

Hasta hace algunas semanas, existían amplias exenciones fiscales para los automóviles importados que se destinaban a competiciones deportivas. En la actualidad, este tipo de privilegio ha desaparecido. Sin embargo, antes de periclitar la graciosa concesión fiscal de referencia, Godia se ahorró unas — no pocas — muy buenas pesetitas en la importación de su Porsche. A la vista está, si no, la matrícula que luce el auto del corredor Godia: 828 Z-3427.

 

Nada tenemos que oponer a que todo español haga uso, en provecho propio, de los beneficios que la legislación vigente le concede. Como contrapartida, creemos que está menos bien que se abuse, sin limitación, de los privilegios. Porque demostrado queda que la "prueba" Barcelona-Madrid, realizada por Godia, no poseía carácter deportivo alguno. Por ello, es abuso el goce de la gratuita concesión fiscal en una alocada carrera que puso en grave peligro la vida del corredor y las vidas de los demás ciudadanos que, éstos sí, pagan puntualmente los impuestos que gravan al automóvil.

 

Texto: CUATRORUEDAS nº 9 (septiembre 1964)


 

   
 

El último 'gentleman' del volante 

  

Homenaje a Francisco Godia, fallecido en 1990 y mejor piloto español de F-1 hasta que surgió Alonso, con ocasión de la apertura de la nueva sede de su fundación

EL PAIS, 2 de marzo de 2009

 

El último homenaje que recibió, la semana pasada con ocasión de la inauguración de la nueva sede de su fundación en Barcelona, devolvió a la actualidad a Francisco Godia, el mejor piloto de fórmula 1 español hasta la aparición de Fernando Alonso. Quizás no era el más conocido porque una ojeada al pasado lleva de inmediato al recuerdo del segundo puesto de Alfonso Cabeza de Vaca, marqués de Portago, con Ferrari en un Gran Premio de Inglaterra. Sin embargo, Godia fue el último gentleman driver y el único español que consiguió dos cuartos puestos y concluyó séptimo el Campeonato del Mundo de 1956.

 

Su aureola nobiliaria permitió a De Portago dejar una alargada estela a pesar de que sólo había disputado cinco carreras. No es cuestionable su podio en Inglaterra, pero se produjo después de que cediera su Ferrari al británico Peter Collins, cuyo coche se había averiado, cuando iba quinto. Fue Collins quien lo llevó hasta el segundo puesto.

 

Como De Portago, Godia procedía de una familia acomodada. Su abuelo fue militar. Y su padre tenía un negocio de importación en Barcelona, poseía ya un coche y era muy religioso, por todo lo cual fue perseguido por la CNT y la FAI. Godia fue el alférez provisional más joven de España, con 16 años, cuando se alistó en el ejército del general Franco.

 

Al final de la Guerra Civil, sus negocios progresaron de forma espectacular bajo los buenos auspicios del regimen dominante. Eso le permitió mantener vivas sus dos grandes aficiones: las carreras de coches y la colección de arte que había heredado de su padre. Godia disputó la primera carrera a los 25 años en Montjuïc, en 1946, y dejó la competición con un segundo puesto en Las Seis Horas del Jarama, en 1969, a los 48. Se mantuvo en activo 23 temporadas. Y disputó 25 grandes premios de F-1, aunque sólo 15 puntuables para el Mundial, entre 1951 y 1958.

 

Corrió siempre con Maserati, unos años como piloto oficial y otros como privado. Fue amigo de Fangio y corrió con él en pruebas de resistencia. Su mejor temporada fue la de 1956, cuando acabó en cuarta posición en dos circuitos tan míticos como los de Nurburgring y Monza. Fueron dos carreras durísimas en las que Stirling Moss, Juan Manuel Fangio y Collins se estaban jugando el título. En Nurburgring acabaron seis coches y sólo cinco se clasificaron. Ganó Fangio y Godia fue cuarto. Y en Monza se produjo una situación inverosímil. El Maserati de Moss se quedó sin gasolina y Piotti se dio cuenta, colocó el suyo detrás y le fue empujando hasta el garaje. Moss ganó la carrera, porque los Ferrari de Musso, Fangio y Von Trips acabaron con la dirección rota. Estas circunstancias permitieron a Godia ser cuarto.

 

Corrió en rallies, en subidas en cuesta, en pruebas de resistencia y en turismos. Condujo los coches más dispares: Renault Dauphine, Jaguar, Aston Martin, Alfa Romeo, Pegaso, Seat, Ford GT40 y Maserati 250F. Pero uno de los récords que marcó su carrera fue el que estableció entre Barcelona y Madrid con un Porsche 904 GTS en 1964. Salió de Barcelona a las tres de la madrugada y llegó a Madrid tras 4 horas, 54 minutos y 58 segundos, sin autopistas y pasando por el centro de Zaragoza. "Nunca le vi correr", confiesa su hija Liliana, que preside su fundación. "Cuando nací, él tenía ya 50 años. Pero me quedo con todo lo que me dio como padre".

 

Godia falleció en 1990 a los 69 años. A su funeral no acudió Fangio, pero poco antes de morir recibió una carta del quíntuple campeón mundial. "Te deseo lo mejor", le decía.

 

 

 

 

 


 

   
   
 
   
   

 

 

 
Comentarios de los lectores
 

 

 1. Faralas

 Mundo viejuno. En algunas cosas somos un montón de completos gilipollas.

 

 

 2. Ms

 Tal y como lo describe en el artículo, si se hubiese llevado a alguien por delante, también se vería de otra forma, y evidentemente tanto la G.C., como los R.A.C. a lavarse las manos, que entonces no hubiesen sabido nada.

 

 

 3. Ms

 Pues si, Monolito. Y además sin tacografo y en viajes internacionales a doble turno haciendo las mismas rutas que un trailer

 

 

 4. monolito

 Actualmente el record lo tienen las furgonetas de Seur, Boyaca, etc superando los 160kmh con las Ivecos de ruedas gemelas, de noche y sin radar.

 

 

 5. jose

 Ahora con el paso del tiempo se ve de otra manera.

 

 

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