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Los bricos de los foreros


   
 

Las entrevistas de Luike

Por LUIKE

   
 

 

Una nueva sección ha nacido en MOTOR MUNDIAL y de traerla al mundo se ha encargado nuestro colaborador Luike. En ella les pondremos en contacto con la gente más destacada de nuestro automovilismo deportivo. Corredores, reiterativos, organizadores y todos aquellos que integran esta importante sección de nuestro deporte pasarán por esta columna, opinando, aclarando y poniendo el «mingo» a las preguntas que les haga Luike. Para empezar, nadie mejor que Joaquín Palacio, famoso y veterano piloto, que a su vez designará al próximo interviuvado. Con él les dejamos...

 

   
   
   
   

 

   

 

JOAQUIN PALACIO

 

Joaquín Palacio es esto con relación a «Pegaso»: dieciocho primeros premios, tres segundos, un sexto y... dos accidentes.

 

—¿Por qué corre?

 

—Estoy «enviciado» con la velocidad. La velocidad es algo parecido a la morfina.

 

—¿Edad?

 

—Tengo cincuenta y cuatro años y dos nietas así; pero me encuentro en plena forma.

 

—¿Vida deportiva?

 

—El volante, la escopeta, el caballo y la pesca submarina.

 

—Esta es su segunda etapa de corredor, ¿verdad?

 

—Cierto. Me llevé dieciséis años en la cuneta...

 

—¿Hizo algo de relieve en la etapa primera?

 

—Un quinto lugar en Targa Florio y dos victorias absolutas: una en Castrejana y otra en las Seis Horas de Móstoles a Villaviciosa.

 

—¿Que número hace usted entre los corredores nacionales?

 

—No puedo llamarme corredor. Solamente soy un aficionado viejo y antiguo.

 

—En ese caso, ¿qué son los demás?

 

—Muchos de ellos, auténticos corredores, que pueden hacer papeles brillantísimos.

 

—¿Qué hay mejores, velocistas o regularistas?

 

Palacio parece no haber escuchado mi pregunta. Estamos en el garaje de E. N. A. S. A., con suficientes automóviles como para «entretenerse». Elude la pregunta.

 

—¿Cuál es el principal defecto que tiene usted?

 

—Me gustan las carreras demasiado.

 

—¿No es una ventaja?

 

—Acaso. Pero exige mucho sacrificio.

 

—¿Por qué gana, cuando gana?

 

—Suerte.

 

—¿Y si corriera con otro coche?

 

—Estoy muy compenetrado con el «Pegaso».

 

—¿El mejor circuito de España?

 

—Montjuich.

 

—¿Pudiera elegirse alguno en Madrid?

 

—En Madrid hay varios que pueden ser, inclusive, mejor que el de Montjuich. Por ejemplo, en la Ciudad Universitaria.

 

—¿Circuitos rápidos?

 

—Rápidos y lentos.

 

—¿Por qué no se corre en ellos?

 

—El deporte, en Madrid, está bajo de nivel. Poco entusiasmo.

 

—¿Por parte del público?

 

—El público está deseando ver carreras.

 

—¡Acuse al Real Automovil Club de España!

 

—Ni mucho menos. Nuestros directivos no se lo merecen.

 

—¿Qué opina del R. A. C. E.?

 

—Es una entidad muy fuerte, con medios para organizar pruebas de regularidad y velocidad de más envergadura que las que tenemos.

 

—¿Dónde organizaría usted el Gran Premio de España?

 

—En Madrid, desde luego. En la Ciudad Universitaria o en Barajas; pero en Madrid, sin discusión alguna.

 

—¿Qué considera más peligroso, regularidad o velocidad?

 

—La regularidad encierra más peligro. El promedio obliga a emplearse a fondo en curvas donde el tráfico abierto no lo permite fácilmente.

 

—¿Lo ha comprobado personalmente?

  

—Dos veces en la Vuelta a Cataluña, en el Rallye de Tarragona y en las Cuatro Capitales.

 

—Los que corren con «Pegaso», ¿le sacan todo el rendimiento al coche?

 

—Sí. Hay buenos conductores y grandes aficionados.

 

—Nombres.

 

—No; que se me puede olvidar alguno.

 

—Diga los que recuerde, así, de golpe.

  

—Godia, Caralt, Villamil, Creus, Rodolfo Bay, Humet, Romero Requejo...

 

—¡Basta! ¿Qué piensa de los periodistas que escriben de automovilismo en nuestra Prensa no especializada?

 

—Están bastante bien informados para no contar con la práctica que se tiene en otros países. Se les puede perdonar los fallos, porque fomentan la afición.

 

—¿Cómo ha acogido las normas de la Federación para sacar licencia de corredor?

 

—En todo el mundo hay que participar con un carnet de corredor. Lo único...

 

—¡Diga, diga!

 

—Lo único es que en otros países hay escuelas de pilotos de carreras. Son muy convenientes, porque se enseña prácticamente todas las maneras de guiar en una competición.

 

—¿Asistió a alguna de esas escuelas?

 

—Como espectador, estuve en la de Campeóni y la de Monza. En Lugano hay otra muy importante.

 

—¿Correrá usted este año?

 

—Si corre «Pegaso», sí. Yo soy un empleado de «Pegaso».

 

—¿No le asustan los accidentes?

 

—Los accidentes no significan nada. Muchas veces se cae un balcón y por eso no se va a dejar de edificar.

 

—¿A quién quiere que entreviste el próximo mes?

 

—A Godia.

 



FRANCISCO GODIA

 

Por encargo de Joaquín Palacio me entrevisto con Francisco Godia. Las facultades de Godia se han puesto de manifiesto en las carreras españolas y en 15 Grandes Premios corridos en pistas extranjeras. La última oportunidad la tuvo en Portugal donde estableció el «record» de la vuelta más rápida. Paquito Godia, con Juanito Jover, es de los pocos corredores españoles que conocen prácticamente la fórmula I.

 

—Compare los corredores nacionales con los extranjeros.

 

—Nosotros somos más flamencos, en el buen sentido de la palabra.

 

—¿Admite superioridad en los extranjeros?

 

—Tienen más práctica, aunque en España hay superdotados...

 

—¿Usted es un superdotado?

 

—¡ Hombre!...

 

De esta curva sale utilizando la ayuda de Carlos Romero.

 

—¿En qué carrera quedó más satisfecho?

 

—En el pasado Gran Premio de Lisboa. Me divertí mucho y quedé como un señorito.

 

—¿En qué puesto se considera colocado entre todos nuestros corredores?

 

—Estamos todos muy igualados.

 

—¿Hay sinceridad en esta respuesta?

 

—Sí, absoluta.

 

—Pero usted ha pilotado un fórmula I. Y eso es más difícil.

 

—Mucho más.

 

Carlos Romero interviene: «Yo no sé, porque no lo he llevado.» Tras lo cual se reafirma Godia: —Yo, sí.

 

—¿Qué consejo lía a los corredores Nacionales sobre el fórmula I?

 

—Que lo prueben, porque andarán.

 

—¿Cuesta sacrificio ser corredor?

 

—Una carrera de verdad deja deshecho físicamente. No la de Barajas, claro.

 

—¿No le gusta el Premio de Barajas?

 

—Sólo se han hecho carreras de sacos.

 

—¿Qué necesitará la próxima para mejorar?

 

—Más kilómetros. Es la forma de poder valorar al que conduce.

 

—¿Ha perdido carreras por ser cortas?

 

—O las he ganado.

 

—¿Su opinión del Real Automóvil Club de Cataluña?

 

—Ha mejorado con la nueva, organización; pero espero que se perfeccione aún más.

 

—¿Y del Real Automóvil Club de España?

 

—También espero que mejore; pero cuando no jueguen tanto al bridge y hagan más automovilismo.

 

—Califique a les componentes de la escudería catalana.

 

—Son simpáticos, grandes aficionados y muy amigos mios.

 

—¿Y los de Madrid?

 

—Idem.

 

—¿Le gusta la nueva Federación?

 

—En cuanto entren técnicos, me gustará mucho.

 

—¿No entienden los que están?

 

—Sí. Pero hay más gente en España. La considero poco numerosa.

 

—¿A quién prefiere usted adelantar en las carreras?

 

—A todos.

 

—¡Señale uno en particular!

 

—Al abuelo.

 

—Critique a los rallyes.

 

—Son... una gran escuela... En fin... ¡Ponga lo que quiera!...

 

—Cuantió corrió con «Maserati» en Peña Rhin, ¿quedó usted contento del coche?

 

—¡Me convenció una barbaridad!

 

—¿Y «Maserati» quedó contento de usted?

 

—¡Mucho! Si «Maserati» viene a España y han de dejar un coche..., ¡ese es para Paquito!

 

—¿Por qué no ganó?

 

—¡Vaya! ¿Por qué no me tocó la Lotería de Navidad? La suerte, amigo. Y, por otra parte, los otros sabían más.

 

—¿No tiene ilusión de correr con «Pegaso»?

 

—No. Porque «Pegaso» no ofrece un coche para competir. El modelo que yo tengo es el mejor del mundo para turismo rápido; pero nada más. Es una pena que con todos los clientes con que cuenta para hacer un coche de competición, no lo lance. Y es un deseo general de la afición.

 

—Bien. ¿A quién entrevisto para el mes de marzo?

 

—Al superdotado.

 

—¿...?

 

—A Polo Villaamil.

 



LEOPOLDO PEREZ DE VILLAAMIL

 

El anterior interviuvado, Paquito Godia, designó a Leopoldo Pérez de Villaamil para la entrevista de este mes. Deportivamente, el nombre de Polo Villaamil pesa bastante. Su último gran triunfo fue el pasado año en la carrera de Barajas, en la que resultó vencedor absoluto, a bordo de un rapidísimo y superpotente «Pegaso» de 3.200 c. c., con dos compresores: su calidad y dominio de volante son indiscutibles.

 

—¿Por qué Godia le calificó de superdotado?

 

—Cosas de bromas. Es muy buen compañero de carreras.

 

—¿No se considera superdotado?

 

—No, en absoluto. Normal. Más de un millón cuatrocientos mil kilómetros encima: experiencia.

 

—¿Tiene su palmares a mano?

 

Saca una cartera, de ella un sobre bien cuidado que contiene cinco cuartillas con el resumen de su vida motorista: cuatro carreras con motocicleta en 1939 y veintiocho con automóvil. Catorce primeros puestos en total.

 

—¿Su victoria más completa?

 

—Estoy satisfecho de todas.

 

—¿Acaso la de Barajas?

 

—No sé. En Barajas había poca competencia. Sólo Godia, y se tuvo que retirar porque rompió el coche.

 

—¡Lucharon ustedes demasiado fuerte!

 

—Ibamos a ganar el uno al otro. Mutuamente nos dijimos: «Te haré romper». Tuve ya la suerte de que fuera él quien rompiera.

 

—¿En qué categoría prefiere correr?

 

—Cuanto mayor mejor.

 

—Los demás no escogen los grandes preferentemente.

 

—Hay más facilidad de correr con los pequeños.

 

—¿Por qué elige las cilindradas superiores?

 

—Es que a mí me gusta ganar e intentar ser vencedor absoluto. Entiendo que quien gana la carrera es el automóvil, no el conductor.

 

—¿Qué defectos tiene la Escudería de Madrid?

 

—Somos muy pocos. Escasea el dinero y no tenemos fuerza para organizar carreras.

 

—¿Conoce el Automóvil Club la importancia que merece su Escudería?

 

—Quizá el R. A. C. E. no atienda convenientemente al deporte automovilista.

 

—¿Está contento con el Club?

 

—Como Club es magnífico. Deportivamente creo que podría hacer más.

 

—¿Le gustaría ser directivo?

 

—Huyo de estos cargos. Lo he sido en otros deportes.

 

—¿Trabajó?

 

—No demasiado. Por eso no me gusta criticar a los demás.

 

—¿Su opinión de las organizaciones catalanas?

 

—Divido a los catalanes en dos grupos: señores que disfrutan organizando y señores que disfrutan corriendo.

 

—¿Hacen falta en España más coches de competición?

 

—Necesitaríamos que nos dejaran importar algunos.

 

—¿Solicitaría para usted?

 

—No. Cuando se concedieron las licencias para veinticinco conductores españoles estaba yo incluido, pero preferícomprar el «Pegaso».

 

—¿Qué coche espera llevar este año?

 

—Tengo la esperanza de que la casa Pegaso se decida a tomar parte en carreras. En tal caso, sólo correría con esta marca.

 

—¿Patriotismo?

 

—Me produce satisfacción ganar a automóviles de mucha categoría en el extranjero estando éste fabricado en España.

 

—¿Puede «Pegaso» competir y vencer?

 

—Estimo capaz al señor Ricart y a E. N. A. S. A. de poder preparar un sport o un fórmula 1 para competir por todo el mundo con todos los demás automóviles. La industria alemana subvenciona a la casa Mercedes—antes sufragaba el Estado—para poder pasear por el mundo los colores de su bandera. Sería muy bonito para España luchar, y seguramente vencer, en una industria tan difícil como es la del automóvil.

 

—¿Se atrevería usted a pilotar un fórmula 1?

 

—Ha mencionado mi mayor ilusión. No he tenido ocasión, pero veré si puedo este año.

 

—¿Qué número hace entre los corredores españoles?

 

—Ponga el veinte. Eso no se puede calcular.

 

—¿A quién interviuvo para el próximo mes?

 

—Al «pérfido conde».

 

—¿Así?

 

—Sí, no se enfada. Entreviste al Conde de Caralt.



CONDE DE CARALT

 

El conde de Caralt es presidente de la escudería catalana. Aunque es frecuente su presencia en Madrid, su actividad cosmopolita interfirió la consecución de esta entrevista, encargada por Polo Villaamil. Se esfuma el conde como por encanto y aparece en el más impensado punto del Globo; por ejemplo, en Singapur, cazando al tigre. Y digo cazando porque es todo un campeón cinegético, con el «record» de España en venados.

 

Villaamil le designó por «el pérfido conde». Así que me parece haberme equivocado al verme ante este amable señor de cara redonda y sonriente.

 

—¿Es usted «el pérfido conde»?

 

—Sí... El pérfido conde... ¡Pobre de mi!

 

—¿Razón para llamarle así?

 

—Simple broma que significa lo contrario. Soy el buenísimo conde, padre de todos los automovilistas.

 

—¿Padre?

 

—Gracias a mí vinieron a España los coches sport que empezaron a animar el ambiente.

 

—¿Qué corredor se enfada más cuando usted le adelanta?

 

—¡Se enfadan todos!

 

—¿El que más?

 

—Romero Requejo.

 

—¿En qué lugar se considera usted entre los corredores españoles?

 

—En el último. Estoy pasado de moda.

 

—¿Tiene también el palmarás a mano?

 

—No. Sólo recuerdo que corrí muchas pruebas y que en todas quedé bien clasificado.

 

—¿Siempre, siempre?

 

Por suerte o... por lo que haya sido, nunca quedé de los últimos.

 

—¿Los mejores triunfos?

 

—Mi Copa de los Alpes; y Alto de los Leones, Barajas, Vallvidrera.

 

—¿Cuando vence lo atribuyen los amigos a su capacidad volantista o a la capacidad del coche?

 

—Los amigos me felicitan como conductor.

 

—¿Les cree?

 

—Me gusta creerles.

 

—¿Cómo se gana una carrera?

 

—Con corazón y cabeza.

 

—¿Qué aplica usted más?

 

—El corazón.

 

—¿Quién fue su maestro?

 

—Tanto tiempo hace que conduzco, que aprendí algo de cada buen corredor.

 

—¿Se divierte al volante?

 

—Mucho.

 

—¿Pasó algún mal rato?

 

—El peor, una vez que dejé de obtener la Copa de los Alpes por un pinchazo. Metternich venía conmigo. Nos llevamos un gran disgusto.

 

—¿Cuál es su mayor virtud: ímpetu o habilidad?

 

—Habilidad.

 

—¿Kilómetros rodados?

 

—Varios millones.

 

—¿Alguna hazaña turística?

 

—Atravesé el Sahara.

  

—¿Recuerda cuántos coches ha tenido?

 

—No.

 

—¿Poco más o menos?

 

—Ya verá: primero, un «Voisin»; luego, un «D. K. W. », un «Buick», otro «Buick», «Mercedes», «Packard»... (sigue ajustando su cuenta por lo bajo) ¡Unos treinta!

 

—¿Los rompe?

 

—No. Los cuido mucho.

 

—¿Coches preferidos para sport?

 

—«Porsche», «Maserati», «Alfa» y «Pegaso».

 

—¿Y para turismo?

 

—«Bentley».

 

—¿Siempre tiene el coche que prefiere?

 

—Así lo procuro.

  

—¿Qué premios internacionales le atraen para participar?

 

—Le Mans y Mil Millas.

 

—Seleccione una escudería Pegaso.

 

—Son muchos los que demuestran valer para ello: Godia, Jover, Miguel Soler, Polo Villaamil, Palacios—¡no faltaba más!—, Fábregas, Bulto, Iglesias, Roqué...

 

—Y usted.

 

—Yo no me puedo designar. Pero si quiere, póngame.

 

—¿Dónde hay mejores corredores, en Barcelona o en Madrid?

 

—Los catalanes son superiores en experiencia, porque allí —hasta ahora—ha habido más pruebas y se ha salido más al extranjero.

 

—¿Está satisfecho del Real Automóvil Club de España y del de Cataluña?

 

—Debería organizarse todo lo que se pudiera: pruebas en cuesta, pequeñas carreras en circuito para prácticas de pilotos... En Italia se dan cuatro o cinco carreras por semana. El clima beneficioso que entre la juventud crea este viril deporte en el extranjero es digno de ser estudiado y emulado.

 

—¿A quién le agradaría que entrevistase para el próximo mes?

 

—A Jover.


 

 

Texto: MOTOR MUNDIAL (1956)

   
   
 
   
   

 

 

 
Comentarios de los lectores
 

 

 1. rnhpledx

 1

 

 

 2. yo

 Luike...una institución

 

 

 3. luis

 una lectura entretenida

 

 

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